miércoles, 4 de marzo de 2015

Los estereotipos

Realmente no existe algo que sea masculino o femenino salvo en cuanto a la parte física se refiere. Los estereotipos son precisamente ideas preconcebidas y expectativas creadas por una sociedad o una cultura dada respecto a un modelo de comportamiento y de aspecto.

Amo a las mujeres y creo firmemente que son superiores a los hombres. No porque sean más inteligentes ni nada de eso, sino porque pienso que son superiores evolutivamente y para mí, es en ese punto donde radica la superioridad de una persona frente a otra. Sacando los estereotipos, la naturaleza masculina funciona de una manera más propensa a la violencia, a la necesidad de poder y al egocentrismo. Obviamente hay excepciones de cada lado, como en todo, pero la historia nos ha mostrado claramente esta tendencia. En un mundo de mujeres, habría menos guerra, menos (o ninguna?) violaciones y menos niños y abuelos abandonados.

Por tal motivo, me siento muy orgullosa de ser mujer. Y sin embargo, si pudiera elegir al nacer que género elegir, creo que escogería ser hombre. Precisamente porque por todos estos esterotipos, su vida suele ser más chévere y más fácil. Además, físicamente también salieron beneficiados porque son más grandes y fuertes, envejecen menos, no gestan y no menstrúan. Ahh y por supuesto….. pueden orinar de pie!!! Cuando tenía 3 años, yo decía que quería ser niño exclusivamente por este punto!!! Incluso lo intenté una que otra vez pero lo dejé porque claramente mi puntería no era óptima.

Más grande, cuando me di cuenta que me gustaban las mujeres, quise haber nacido hombre también. Porque claro, ser gay no es nada fácil. Actualmente, la discriminación social no me pesa tanto como el hecho de la reducción de las posibilidades para conocer a alguien. Además, para rematar, me gustan las mujeres estereotípicamente femeninas las cuales son raras de encontrar en el mundo lésbico. De ahí que me enrede tanta veces entre faldas heterosexuales.

Físicamente hablando, mi cuerpo podría pasar por el de un niño puberto flaquito. Las curvas voluptuosas no son mi genética. Músculos sólo tengo cuando estoy en periodo de uso de muletas y silla de ruedas, en los que los brazos se me ponen como los de Madonna. Mi cara, manos y mi  cabello largo son inequívocamente femeninos.

En cuanto a estereotipos, soy una mezcla inusual. El hecho de ser lesbiana se supone que te guía hacia un estereotipo masculino y en la realidad sucede así, aunque nunca he comprendido el por qué al ser la homosexualidad un cambio de orientación, ocurre también tanto en hombres como en mujeres, un poco de cambio de identidad. Adicionalmente, si se remiten al blog de mi hermana que lo menciona más ampliamente El caos del orden de Pi, mi padre nos crió como si fueramos niños ya que la mayoría de lo que tiene que ver con el estereotipo femenino, lo tilda de cursi. Sumando estos dos aspectos, se podría pensar un resultado en mí bastante masculinizado. Y el que me conozca sabrá que soy una mujer de lo más “girly”.

Me gusta el cabello cepillado, las uñas pintadas, depilarme y maquillarme. Jamás salgo sin aretes largos (nada de topitos) porque me sentiría medio desnuda. Me agradan también las cadenas, anillos y pulseras pero estos últimos los he dejado porque es una pereza andárselos quitando para los lavados quirúrgicos. No uso ningún tipo de bolso pero no por falta de femeninidad, sino porque me estorba, lo dejo tirado fácilmente y me da miedo de que me lo roben. Llevo entonces pocas cosas y las meto dentro de los bolsillos, motivo por el cual me enoja mucho esa moda femenina de ropa con bolsillos de mentiras. Es necesario entonces acudir de vez en cuando a los bolsos de mis amigas o a los bolsillos de ropa de hombre de mis amigos. Por tanto, no es infrecuente, que me toque ir a la casa de ellos porque olvido pedirles las cosas.

La ropa masculina me fascina, especialmente los zapatos. Si fuera hombre, este aspecto me haría muy feliz. Sin embargo, no ando por ahí con ropa masculina porque no me gusta verme como una tomboy. Me da mucha envidia su calzado porque es bonito y puede ser a la vez formal y cómodo. Los tacones son supremamente sexys pero constituyen un atentado contra la anatomía del pie y por más femenina que me guste verme, por más llamativos y elegantes que sean y por más conveniencia que suponga para mi corta estatura, me rehúso a usar este corsé de los tiempos modernos. Los zapatos tipo baleta son bonitos también pero de lo más incómodo que hay… Nada apropiados para el frío bogotano y me llenan de ampollas. Tal es la razón de que el 70% de mis zapatos sean tenis. Los vestidos me encantan pero es muy difícil encontrarlos para mi tamaño, a no ser que busque en la sección “niñas”, en cuyo caso suelen ser de motivos infantiles. En cuanto a colores, soy la chica “morado” y hubo un tiempo en que incluso usaba todo de tono empalagosamente “Hello Kitty”.

En cuanto al comportamiento, tengo una curiosa combinación de estereotipos. Por más que se haya esforzado mi padre, soy más bien del tipo “princesa”. El sentido práctico y las habilidades de “hágalo usted mismo” no van conmigo. No tanto porque sea incapaz (soy lo suficientemente inteligente y no soy torpe), sino porque no me gusta ni me interesa. Por ello, intento siempre rodearme de personas que si lo tengan en el lugar en que resido porque realmente hace mucha falta. En mi casa era mi hermana y actualmente en mi apartamento, es una de las características más apreciadas de mi roomie. Eso de querer un taladro o un serrucho o hacer tu propia ropa, me parece de lo más exótico. Ver deportes se encuentra en el top 10 de “lo que haría si estoy desempleada, sin dinero, sin amigos, sin internet e incapacitada”. Y lo más femenino que tengo es que transpiro maternalidad y ahora a los 30, ese instinto me domina.

Hasta acá, todos pensarían que soy bastante femenina. Ahora mi parte masculina. Quienes me conocen cercanamente, dicen que pienso como un hombre. Nunca me gustaron las muñecas. De niña, jugar con las otras niñas me parecía aburridísimo entonces me comportaba como un niño más, jugando fútbol, molestando a las niñas tontas y encaramándome a todo lado. Los otros niños nunca me discriminaron por ser mujer, ya que jugaba y era mejor que ellos en todo. Pero lo más curioso de mi modo “girly” es que odio hacer compras, odio probarme ropa y odio vitrinear. Desde niña, el día que tenía que comprarme algo nuevo para vestir porque lo que estaba usando ya no daba más, era el martirio total. Hoy en día, no es raro que tenga ropa sin estrenar porque por la pereza de buscar, compro lo primero que encuentre. El plan, “vamos al centro comercial” salvo para ir al cine o comer, es equivalente a ir al dentista. Busco siempre compañía para hacer mercado porque la obligación se hace más llevadera. Y si llego a acompañar a alguien a comprarse algo, principalmente en lo que a ropa se refiere, es porque quiero mucho a esa persona.

Carezco de la habilidad “multi-task” de las mujeres. J.. se burla y dice que soy incapaz de caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Soy temeraria (de lo poco que quedó de la crianza paterna masculinizada) sin ser por el ego, estúpida como ciertos hombres. Soy la encargada de matar los bichos a cuanta casa de mujeres voy. Mi capacidad de observación es nula, salvo que sea algo que me pueda interesar, en cuyo caso es muy aguda. (No aplica a como esté vestido alguien o si hizo o si miró) Y mi forma de relacionarme con las mujeres que salgo, es bastante masculina, con los pros y contras que esto representa.


Como sea, me siento bien siendo mujer y cuando pienso en las personas transexuales, me da escalofríos porque pienso que el trastorno de identidad es de las cosas más difíciles que alguien puede enfrentar. 


Las preguntas
1. How are you stereotypically female?
2. How are you stereotypically male?
3. What parts of you do you consider unclassifiable as either gender?
4. Do you think you are primarily male, female, or neither in characteristics?
5. If you could be born as any gender, knowing the gender prejudices as they are now, which would you choose to be?

lunes, 26 de enero de 2015

La ropa interior

No hay nada peor que la ropa interior incómoda. Por ello, aunque me parezcan bonitas, las tangas son de uso exclusivo para pantalones ajustados donde se pueda ver el borde de los calzones. Sin embargo, cada vez las trato de usar menos porque me parece poco sexy pasármela “sacándome el perro” o sumamente incómodo aguantármelo.

La mitad de mis cucos son entonces boxers cacheteros muy cómodos tipo Gef, de todos los colores, poco femeninos. Después descubrí los panties de Victoria Secret, que además de ser cómodos, tenían el plus de ser bonitos. De ahí que tenga casi toda la colección de la serie Pink. La nueva colección de Victoria Secret es horrible, una lobera total. Si llego a reponer existencias ahora, tengo que buscar los antiguos modelos en los cajones de “sale” donde están todos revueltos y manoseados.

Desde que tengo novia que solía ser heterosexual, he comenzado a apreciar el picante que pone una ropa interior femenina y bonita. Así que últimamente las bragas con encajes forman parte del repertorio. Adicionalmente resulta que A. compró un montón de cucos XOXO divinos que le quedaron pequeños, así que me los donó, para gran felicidad mía.

Conservo de todas maneras los boxers cacheteros porque son ahora mis “calzones para la regla”, situación que me imagino todas concordarán que amerita, calzones “atrapapedos”.

En cuanto a la parte de arriba… soy típicamente lesbiana. Mis senos son tan pequeños que a duras penas defienden mi género. Inicialmente compré sostenes pero el tamaño de mis tetas era insuficiente para mantener el sostén en su lugar, de tal manera que se me encaramaba continuamente. La varilla también era de lo peor. Hubo un tiempo en que usé de esos sostenes que tenían como una prótesis de aire o gel. Ahora pienso en ello y me parece algo ridículo. Pero teniendo en cuenta que en aquella época consideré hacerme la mamoplastia de aumento, pues vale. Hoy en día, poco me importa.

Luego vi que mi hermana usaba sólo tops, entonces me copié. Y la verdad, son de lo más cómodo que existe. En realidad podría andar sin ropa interior superior porque no tengo nada que se bambolee, ni aun haciendo ejercicio, pero si hace frio puedo llegar a verme timbrona. Los pocos sostenes que me quedan son unos que compré cuando Li, quién presenta unas proporciones similares, me aconsejó conseguir acostumbradores, de los que usan las niñas cuando apenas les van a salir.


En cuanto al uso de ropa interior masculina, si se ha dado muchas veces, tipo boxer, ya que los uso como pantaloneta piscinera, para andar por casa o de pijama.


En ella me gusta la ropa interior femenina y sexy, así como la que usa A. que me parece un hit y que me hace dar morbo al quitársela. Pero si son situaciones que ameritan una ropa más deportiva, espero que use algo concorde a ello. Al igual que Li, algo que no soporto es la ropa interior color piel. Puede ser el diseño que sea pero si utiliza ropa interior así, pensaré que me estoy acostando con una abuela.


Claramente, da un placer añadido que la ropa interior exista y poderla quitar para llegar al postre… No es lo mismo que se te metan a la cama ya desnudo que ir destapando para que los ojos coman y que las manos puedan palpar, buscar, esculcar. Quitar un sostén puede llegar a ser todo un reto en el cual en algún momento fui bastante hábil pero hoy en día, con el creciente gusto por los top en las chicas gays, esa habilidad se ha ido perdiendo. Hay ocasiones sin embargo, en que la ausencia de ropa interior puede ser un detalle pícaro cuando lo descubres.



He llegado a estar sin sostén en varias ocasiones y nadie se entera. En las innumerables veces que me he quemado con el sol en los hombros, en cuyo momento no soporto el elástico (si si, a pesar de ser dermatóloga, nadie es profeta en su tierra) y cuando he usado vestidos donde la tirita del sostén no es muy estética. No es muy grave, a fin de cuentas no hay demasiado que sostener. Sin la parte inferior creo que sólo he estado una vez adrede… una sorpresita para una novia.


Las preguntas
1) Ropa interior para ti ¿Cómo te gusta? (tipo, color, marca,...)
2) ¿Te has probado alguna vez ropa interior del otro sexo? ¿Te gustaría hacerlo?
3) Ropa interior para ella ¿Cómo te gusta? (tipo, color, marca,...)
4) En el sexo ¿Mejor empezar ya sin ropa interior, o dejarla para sacar más jugo al juego?
5) ¿Has ido alguna vez sin ropa interior? ¿Por qué? ¿A dónde? ¿Alguien se enteró?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

REMEMBRANZAS


De los olores

Pienso que si existe algo con un real poder evocativo, son los olores. Creo que el sentido del olfato es el sentido más subestimado, de tal manera que muchas veces somos inconscientes del gran efecto que en nosotros produce. Hasta el 2007 no recuerdo ningún olor en especial, ya que formaba parte de la población con cornetes gigantes que obstruían todo el canal olfativo. Esto en cierta forma fue una bendición pues me pude ahorrar un sinnúmero de olores provenientes de los cadáveres (estudios de anatomia, que no se piense otra cosa) y las secreciones humanas. Pero después de la turbinoplastia (cirugía de cornetes), se abrió un nuevo mundo para mí y comencé a ser más perceptiva.

Una persona puede ser recordada por las imágenes que tenemos de ella, su voz, ciertas canciones, lugares, etc. Sin embargo, con una buena dosis de tiempo, estos recuerdos pueden llegar a tornarse borrosos… menos el recuerdo de su olor. Si cierro los ojos y pienso en ello, se me dificulta evocarlo pero es suficiente con olerlo por un instante para revivir la presencia de la persona. Ese olor es la mezcla de su humor, su perfume, su sudor, su ambiente.

El poder de atracción que ejerce el olor de alguien puede ser tan o más fuerte que la atracción física. Tal vez sea por eso que llaman feromonas, esos mensajeros químicos que provocan comportamientos específicos en seres de la misma especie, tanto para atraer como para repeler (aunque aún no han sido del todo demostradas en los humanos). La atracción que sentí por A  se debió en gran parte a su olor. Creo que en este momento, es el recuerdo olfativo que más llena mi mente y el que más me llena de bienestar. Dormir abrazada al perfume que deja impregnado en su ropa es lo más cercano a dormir con ella.

Hay olores que me tranquilizan, generalmente los que evocan a mi madre o la casa de mis padres.  Cuando estaba angustiada o ansiosa, C me hacia recostar mi cabeza en su cuello para percibir su olor y era como un calmante. Son aquellos que te hacen sentir que estás en un lugar seguro. Y eso que no tienen que ser necesariamente los más agradables!! La casa de mis padres puede oler a eucalipto mezclado con madera, polvo y cuarto cerrado.  Y si estás de malas, puedes llegar en el momento en que a mi padre le dé por hervir brócoli…. Entonces huele a pedo, como dijo una vez un estudiante de mi hermana.

Están también los olores que evocan memorias desagradables. Aunque me vi bastante expuesta, nunca pude superar el olor a muerte. No el de los muertos del anfiteatro, puesto que éstos llevaban la máscara del formol. Es el olor de los muertos de la morgue, esa mezcla de descomposición y fatalidad, de la desesperanza tangible en el ambiente que los rodeaba.

Tengo adicionalmente, recuerdos olfativos académicos. Por el olor puedo distinguir en ciertas infecciones, si es causada por bacterias o por hongos. Incluso me permite discernir entre diferentes carcinomas cutáneos.


De las canciones

No tengo ninguna canción que instantáneamente me ponga feliz. Si una canción me gusta mucho, me suele generar unas emociones diferentes a la felicidad, mas ligadas hacia el sentir melancólico o nostálgico. Y si me recuerdan a alguien que ya no está, no las puedo dejar de escuchar porque en cierta manera constituyen un masoquismo placentero.

Hay canciones que me generan bienestar y me tranquilizan, por ejemplo las de Cranberries, Madredeus y The Carpenters. Los dos primeros son por ello unos de mis grupos favoritos pero el último no es que me guste especialmente. Sin embargo es como el olor de casa… evoca a mi madre que era quien los oía sentada a mi lado leyendo en una plácida tarde de domingo.

Están las canciones que independientemente de que te gusten o no, evocan momentos felices o personas a quienes se quiere o se quiso mucho. Juan Fernando Velasco y Laura Pausini son de cortarse las venas y según algunas personas, un mancha en mi gusto musical. Pero a mi me agradan porque me recuerdan mi época pereirana y las personas que estuvieron en ella. Gilberto Santarrosa , Jerry Rivera y Def Leppard acompañan memorias de adolescencia en un conjunto cerrado. Ciertas canciones electrónicas me llevan al Closet y a la rumba con mis tres chicos. Las primeras canciones de reggaeton traen a mi mente a N, al combo alpinito y a mi familia gay. Little Boots y Blonde Redhead rememoran un feliz tiempo reunida con mi tribu de chicas. Y canciones como “Cariñito”, las de Pastor López y “faltan 5 pa’ las 12”, evocan un diciembre familiar y a mi tierra.

Tengo la costumbre de escuchar autores musicales locales de los lugares que voy a conocer, antes y durante el viaje. Después de que ha transcurrido, escuchar estas canciones equivale a fotos mentales de los sitios visitados y generan por tanto recuerdos muy agradables. Por ejemplo, no hay nada que me reviva tanto las calles melancólicas y románticas de Portugal como lo hace el fado. El grupo Muszikás rememora un pueblito húngaro de casas blancas escondido entre montañas y custodiada por un castillo medieval. Bebé y Chambao sonaron en carreteras españolas rectas rodeadas de campos de olivos.

Claro, están también las canciones que traen recuerdos dolorosos porque se asocian a personas que te rompieron el corazón o que ya no están. “Dia tras dia”, “Animal Instinct” y “Volando entre tus brazos” me generan todavía un pequeño nudo por ahí dentro.


De la comida

Creo que los mejores recuerdos asociados a la comida son los de tu tierra natal cuando viajas. Regresar del exterior y comerse una arepa paisa, un jugo o un ajiaco, constituyen la felicidad total. Existen comidas que no suelo consumir con regularidad pero que me recuerdan a una persona en especial porque siempre lo comía en su casa. Las galletas Saltinas de mantequilla en la casa de Patus y el milo mezclado con café donde Richi hasta que vivieron en Colombia. Los calados con queso crema Kraft en la casa de C. El cereal de Cinnabon y el queso campesino de Ubaté donde A. Es como con los amigos que iban cuando vivía en la casa de mis padres, siempre llegaban a comer uvas y el queso comodín (un tipo de queso que vendían frente al conjunto y que no se sabía si era pera, mozarella, doble crema o un revuelto de todos).

No tengo comidas que me evoquen recuerdos desagradables, ni siquiera si la comida como tal fue nauseabunda. Creo que lo más repulsivo que me he comido fue una médula ósea de algún animal bovino fránces, era una sangre coagulada grasosa que parecía gelatina y esparcías sobre el pan… Aunque me acuerdo y me produce náuseas, el recuerdo viene endulzado por la compañía de Chloe, asi que a la final la pasé muy bien en dicha velada.


De la ropa

Como no tengo mayor interés en la ropa, ésta no me trae recuerdos demasiado importantes. He guardado algunas prendas que me acuerdan de épocas en que las que me vestí de forma bastante curiosa. Está por ejemplo, una blusa del tiempo fluorescente de mi pubertad y una camiseta negra con calaveras sangrantes de mi adolescencia “metalera”.



Bueno Li, estas son mis primeras cinco del viernes, espero que te haya satisfecho mi largo escrito!! Como sé que es posible que me demore en volver a escribir, lo hice extenso. Para el que quiera conocer las 5 preguntas:

1. Smells, and memories. Do you have a scent that when you smell it, brings up a memory? Do share.
2. Songs. Is there a particular song that brings back happy memories? Song title and memory, if you care to share that much.
3. How about a song that brings up painful memories? Song title and memory, if you care to share that much.
4. Food. Is there a certain food that conjures up memories?
5. Clothing? Do you have an item of clothing or if you see a certain item, does it make you think of a time/place or person?

lunes, 6 de octubre de 2014

A pedido de Li

No soy mucho de escribir y realmente no sé si lo hago bien, no soy tan erudita como mi hermana. Supongo igual que con lo básico de redacción y ortografía se podrá lograr algo decente. Comenzaré escribiendo como hablo, espero irlo puliendo con el tiempo. Jajjaja vamos a ver cuanto tiempo me dura porque quienes me conocen sabrán que la constancia no es mi fuerte.

Inicio este blog a pedido de Li, que me ha insistido hasta el cansancio. Debo reconocer que leer blogs es una actividad muy entretenida, tanto que podría contarlo entre mis lecturas favoritas. No son novelas con tramas que te envuelven y sin embargo, la cotidianidad de un persona y su forma de pensar y reaccionar ante las cosas que nos pasan a todos, es fascinante. Más interesante aún si conoces a la persona que lo está escribiendo.

Lo otro que me gusta de escribir un blog, es la satisfacción personal de llevar un registro de tu vida y después leerlo. Es todo un curso de auto-conocimiento!! De niña traté de empezar muchos diarios, todos los empezaba el 1°de Enero pero no logré llegar mas allá del 8° de Enero.. Tengo entonces solo registro de un montón de celebraciones de Años Nuevos y paseos de Reyes!!

Por el tiempo de entretención que me ha brindado la lectura de blogs de ciertas personas allegadas, voy a retribuir un poco con el mio. Eso si, por ahora no pienso más que hablar de las "cinco del viernes" porque facilitará el hecho de que no tenga que pensar sobre que escribir y por tanto aumentarán las posibilidades de constancia. Si me queda gustando, me aventuraré a hablar de mí y mis peripecias cotidianas.

El blog o lo que alcance a escribir, se lo dedico a Li por la perseverancia en su insistencia, por su blog que es uno de mis favoritos y por nuestra amistad de muchos años.